Presentacion

A finales del siglo XIX y en los albores del XX surgen en Europa y América una serie de movimientos de renovación pedagógica inspirados en precedentes señeros que pretenden reformar la educación desde unos principios o ideas-fuerza lo suficientemente explicitos que convierten a tales movimientos en verdaderas corrientes educativas.

Corrientes que plantean estrategias, métodos o contenidos diferentes, esto los desmarca, mas coinciden en una serie de ideas fuerza: « Escuela para la vida y por la vida » , « escuela para el niño » , « educación para la libertad », etc…

En el último eslogan carga las tintas La Escuela Moderna, cuyo principio central descansa sobre la libertad. El creador de La Escuela Moderna fue Francisco Ferrer i Guardia (1859-1909), pedagogo, literario, anticlerical y nacionalista, victima injusta y vilipendiada, no de la Semana Trágica de Barcelona, como frecuentemente se ha dicho, sino de la intolerancia y el fanatismo político religioso de la España de principios de siglo, y cuyo fusilamiento le afamó más que la Escuela que fundara. No obstante ese Miguel Servet origina una corriente de nuevos aires educacionales que no sólo traspasan las fronteras catalanas sino también las ibéricas; corriente que si bien hoy no aporta grandes novedades pedagógicas, en su momento fue revolucionaria; defiende y practica la coeducación en un momento que esta estaba condenada por la Iglesia, si bien ya la defendía Platñon; se insiste en la higiene escolar, en un país donde esta no era un deber; se abre la escuela a los padres, se les invita a participar y a asistir a conferencias; se practica el juego y la simulación como método de aprendizaje; se suprimen los exámenes y todo tipo de premios y castigos, y se pretende educar desde la libertad motivada y esto aún no ha sido superado.

Así hablar de pedagogía libertaria es hablar de Ferrer que fundamenta sus objetivos educativos en una enseñanza que en su conjunto se inspira en el anarquismo, (sin olvidar a los utópicos, y a J.J. Rousseau, Pestalozzi, Dewey y Decroly), donde escritores libertarios conocidos como Carlos Malato, Paul Robin, Eliseo Reclu, León Tolstoi, P. Kropotkin y Juan Grave (autor de Las aventuras de Nono, cuento que ha inspirado de este proyecto) constituyen el Comité para enseñanza anarquista (1898). El proposito fue luchar contra el autoritarismo y el dogmatismo y el Comité estableció los siguientes objetivos:

« …una enseñanza respetuosa con el más amplio criterio posible de libertad debe, en su aspecto educativo, suprimir las tres formalidades siguientes:

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